El lamento de las hojas de junio al pisarlas bajo un cielo gris. El traqueteo de la lluvia de agosto sobre las tejas, acompañada de un tazón de café. Las pintas rosadas que adornan las ramas aun desnudas de los arboles de septiembre. Los cálidos rayos del sol de enero, que nos brindan la perfecta excusa para admirar la vastedad del mar.
20/1/10
Cosas que nunca nos quitará el asfalto
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